Aniversario No. 81

Mensaje Pastoral con motivo del aniversario No. 81 de la Iglesia Cuadrangular de Calle “Q”.

Gran parte de la cristiandad en este tiempo busca la aprobación social, comprometiendo así su razón de ser como Iglesia de Cristo Jesús, diluyendo su fe y poder espiritual para entregarse al entretenimiento a las masas, con lo que ellos suelen llamar “la unción”.

Jesús les dijo a sus discípulos que los enviaba a un mundo que los odiaría por causa de él, pero que él les daría su Espíritu Santo para que convencieran al mundo de pecado.

Hoy tenemos a una cristiandad reclamando derechos ante el mundo y exigiendo prebendas políticas y financieras, mientras la calidad de cristianismo que Cristo exige para su Iglesia está en entredicho.

El amor, la fe y la obediencia no pueden separarse del cristianismo, ni pueden ser negociables, porque por definición, los amigos de Cristo zona aquellos que le obedecen habitualmente.

El creyente experimenta una plenitud de gozo en la vida, que supera muchísimo más al placer que siente el pecador.

No le corresponde al creyente escoger su propio camino en lo que respecta al servicio cristiano, sino que el Señor de la mies les asigna a sus siervos el puesto que les corresponde en la viña a la cual pertenecemos todos los que hemos recibido a Cristo como Señor y Salvador.

El identificarnos con el Señor Jesucristo equivale muchas veces a ser despreciados por el mundo, debido a que el creyente sigue una conducta que tácitamente condena el proceder del pecador.

Como Iglesia Cuadrangular de Calle Q debemos seguir permaneciendo en Cristo para que nuestra vida esté llena siempre del Espíritu Santo y podamos mantenernos llevando los frutos requeridos que Cristo espera en nosotros.

Nuestra aspiración como congregación debe ser una experiencia día a día con el Señor Jesucristo. Nuestro amor a él debe manifestarse en la obediencia permanente de diezmar, compartir con otros el Evangelio que se nos ha dado, reunirnos continuamente con el pueblo de Dios al cual pertenecemos como congregación, y sobre todo estar siempre abiertos para servir a Dios en lo que Él nos indique en todo tiempo y lugar.

La verdadera unión con Cristo produce una disposición de ánimo, una experiencia madura y suave que indica que Cristo realmente vive en nuestro interior.

En su Palabra, la Biblia, Jesús nos ha revelado un maravilloso plan que hará posible para nosotros llevar fruto, y mucho fruto para su gloria.