De la esterilidad a la abundancia

Dios quiere un pueblo lleno del Espíritu Santo.  Dios quiere un pueblo que tenga la unción suya para poder llevar a cabo las tareas que él tiene destinadas para ese pueblo.

Cómo vamos a pasar de la esterilidad a la abundancia, de la sequía al fruto abundante a la cosecha?

La iglesia sigue llevando a cabo sus procesos pero no está afectando a la humanidad.  Muchos de los grandes desiertos que hay hoy en día como el Sahara y los otros, eran lugares floridos, eran lugares donde había gran vegetación.

Lo que Joel ilustra ahí, es una imagen de sequía, de desierto, de soledad, pero que esa sequía es una metáfora, es una expresión de la que sequía que había en el pueblo de Israel.  La iglesia de Jesucristo tiene el mismo poder que vemos nosotros en las páginas del libro de los Hechos.

Cómo vamos a pasar del desierto a la plenitud? (Joel 2:12, 13), que podamos decir como David: “… como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Oh Dios, el alma mía…“. El versículo 14 dice, “proclamad ayuno, convocad a asamblea, congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra y clamad a Jehová“.  Así comienza el  milagro, es en el clamor, es en el clamor al Señor, en pedir que él visite a su pueblo.

Amamos más nuestro televisor a colores de alta definición que venir a la casa de Dios y adorarlo, y nos gusta mucho más ganar dinero para una nueva tostadora o un nuevo aire acondicionado o un carro más moderno que el último que compramos, y nos fugamos de la casa de Dios.  Evitamos su gloria, no demostramos en forma suficiente que lo amamos.  No le entregamos a él todo lo que se supone que le entreguemos y nos quedamos con los diezmos y las ofrendas que le pertenecen.  No hacemos el esfuerzo necesario para estar en su casa, llegamos a la hora que sea.

Pero él quiere bendecir a su pueblo. (Joel 2:18-27)

 

Rvdos. Pablo y Tella Flórez
Pastores Iglesia Cuadrangular de Calle Q