Los diáconos juegan un papel clave en impulsar a sus iglesias a misiones de justicia, misericordia y compasión.

El diaconado fue establecido para liberar a los apóstoles (quienes fungían como pastores) para que estos “persistieran en la oración y en el ministerio de la Palabra”. Los doce apóstoles ordenaron a la iglesia seleccionar y designar hombres para servir en esa capacidad (Hechos 6:2-3)

Todo el trabajo de la iglesia, incluyendo el de los diáconos, es supervisado por los pastores (Hechos 20:28; Hebreos 13:7, 17). La única autoridad que poseen los diáconos es aquélla que se les asigna “sobre” alguna “tarea” específica (Hechos 6:3).

Los Diáconos y diaconisas que comprenden que su llamamiento viene primero de Dios, apreciarán mejor cuán importante y seria es la responsabilidad de su cargo. Es elegido para su función para servir por el término de uno o dos años, según lo determine la iglesia local.

Entre las funciones específicas están: Preparación de los elementos de la Santa Cena, su repartición a la congregación para su participación, la colocación, recolección y almacenamiento de los utensilios. Igualmente participan activamente en las visitas a enfermos de la congregación y el discipulado de almas que se convierten en los servicios de nuestra congregación.

  • Ayudan en los servicios y reuniones.
  • Sostienen física y espiritualmente a los miembros.
  • Ayudar a los pobres y a los enfermos.
  • Cuidan las propiedades de la Iglesia.

MISION

Brindar apoyo a nuestros pastores y ministros que alimentan lo espiritual, atendiendo a los miembros que vienen sedientos de Dios. Ser un enlace entre los pastores y la congregación preparándolos para el bautismo, suministrándoles los elementos de la cena del Señor, visitándoles en algunos momentos de aflicción, entre otros.