Tener fe en Dios es una decisión personal

Somos responsables de creer o no en Dios en cualquier circunstancia.

El temor es la esclavitud de los que dudan.  Jesús censuró a Pedro por su falta de fe, ya que conocía el poder sobrenatural que él había manifestado cuando sanó al paralítico de Betesda, al ciego Bartimeo y tantos otros milagros que había hecho antes.

Jesús confronta a los discípulos (v.27), a superar la tormenta que había dentro de ellos: el temor.  Solo ellos podían controlar sus emociones y deshacerse de sus miedos.  Es una situación que no la maneja Dios, ni nuestros pastores o líderes espirituales, sino cada uno individualmente.  Tampoco depende de terapias o ejercicios espirituales, como ayunos o vigilias.

Jesús nos está indicando que es posible tener temores o miedos, pero también es posible usar esa misma energía para llenarnos de fe y confianza en Dios.  Por ejemplo, la energía que usamos para quejarnos cuando tenemos algún dolor por enfermedades, y estamos con el “ay, ay, ay, me duele”, y hasta lloramos para llamar la atención a quienes están a nuestro alrededor, ya sea para que se compadezcan de nosotros, o nos den algún auxilio.  Esa misma energía pudiéramos usarla para decir “gloria a Dios”, o  “Señor, gracias porque me has sanado”, “te alabo Padre porque estás sanándome”, etc.   La Biblia nos muestra que en la alabanza hay victoria.

Vea el caso de Josafat en II de Crónicas 20:18-22, donde en medio de las amenazas dele enemigo, cuando ellos empezaron a alabar a Dios, la victoria se hizo una realidad.  Así en medio de tus problemas, enfermedades, dificultades, cambia tus miedos y temores alabando a Dios.  Somos responsables de nuestras decisiones de creer o no en Dios en cualquier circunstancia, pero el asunto es: ¿qué hacemos con esa fe que manifestamos mientras cantábamos “yo tengo un Dios, muy, muy grande… maravilloso es él”.

¿Qué pasa cuando ya no estamos en la casa, el trabajo o cualquier otro lugar y se nos vienen dificultades?  ¿Cómo manejamos el miedo y los temores?.  “No temas” se encuentra muchísimas veces en la Biblia.  Si Dios nos dice “no temas”, es porque para nosotros es posible tener dominio sobre nuestros temores y miedos.

Proverbios 29:25, Mateo 14:22-33.

Escrito por: 
Rvdo. Pedro Flórez P.