Diezmar, un paso de fe en Dios
17 enero, 2019
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Esperando en la Gracia de Dios

La victoria de David sobre Goliat se produjo como resultado de su fe en Dios que ya habia sido probada en su vida. Sin embargo, un espiritu malo tomó a Saul el rey de Israel, quien por envidia ante las proclamas de las mujeres por la victoria de David y decian:” Saul hirió a sus miles y David a sus diez miles”, tiró una lanza para enclavar a David en la pared y matarle.

David entendió que más que un ataque a su vida, era un ataque a su fe en Dios. Minar su fe era abatirlo, destruir sus cimientos y su punto de equilibrio espiritual y moral. Detrás de una victoria se levanta otra amenaza.

“Debes huir”, es la sugerencia aparentemente inofensiva, que  recibes cuando no todo está bien. O que debes renunciar a tu fe en Dios, cuando las cosas se ponen difíciles. Es entonces cuando debes recordar que no todo está perdido cuando reconocemos que no estamos solos y que Dios está con nosotros.  “Derribado pero no destruido”, decía el apóstol Pablo.  Porque El dijo: No te dejaré, ni te desampararé”. Hebreos 13:5

David sabía que su refugio estaba en Dios, por lo tanto no había que huir hacia los brazos del consuelo que el mundo da, lo que no es más que un espejismo y falso refugio. “En Jehová he confiado”. El salmista declara su decisión y resolución de creer y esperar sólo en Dios, de confiar en El.

¿“Como decís a mi alma que escape al monte cual ave”? Dios le había sido refugio toda su vida: cuando venia el león o el oso a destruir a sus tiernas ovejas, Dios le daba el valor y la capacidad de destruir al depredador, así como lo hizo cuando David estaba frente a Goliat. Por lo tanto, como pueblo de Dios, es mejor vivir sostenidos por su brazo y no depender de nuestra propia experiencia, o capacidades y mucho menos hacer caso de las insinuaciones que el mundo da, pues para los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Romanos 8:28

“En Jehová he confiado”, es la declaración que trasciende los planteamientos humanos y cambian las perspectivas. Es la declaración de quien está seguro que Dios está en medio de las circunstancias; y eso cambia las estructuras de nuestros pensamientos y de nuestra capacidad de decidir.

Lo dice quien está seguro de que, si el enemigo, los problemas, la necesidad y la enfermedad arrecian contra nosotros, Dios se levanta para decirnos: “bástate mi gracia, porque mi potencia se perfecciona en tu debilidad”, y se levanta para bendecirnos y ayudarnos.

Fuente:
"Libro de Meditaciones Diarias"
escrito por el Rvdo. Pedro Pablo Flórez
(c) ICCQPANAMA
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