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LA SOBERANIA DE DIOS EN NUESTRA FAMILIA

Palabras del Pastor Pablo en el mes de la familia ICCQ

familia clipart 1Cuando Dios le dio la gran promesa a Abraham incluyó a su familia, y a todas las familias de la tierra. Usó con gran vehemencia la palabra “bendición”. Bendición es un estado, no es circunstancial, tampoco temporario. El deseo de Dios es hacernos hombres y mujeres, maduros en Cristo, familias que aprendamos a mantenernos en la soberanía de Dios para que su bendición sea una realidad permanente. Génesis 12:1-3

Para alcanzar la madurez en nuestras familias debemos estar dispuestos a ver la mano de Dios en todas las circunstancias que ocurren en el devenir de la familia. El apóstol Pablo nos da una muestra de esto cuando en Filipenses 1:12-14 recalca que “todas las cosas que me han sucedido, han redundado para el progreso del Evangelio”. Estaba en la cárcel cuando escribió estas palabras. Sin embargo, añade: “De tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo, y en todos los demás”. En vez de quejarse, Pablo vio la mano de Dios en todo lo que le acontecía. ¿Qué mensaje nos da el apóstol a las familias?

Otro ejemplo de la soberanía de Dios en nuestras vidas lo tenemos en la actitud de José ante sus hermanos en Génesis 45:4-8. Al estar frente a quienes lo habían odiado, vendido, y haber puesto su vida en peligro, él no guardó rencor ante ellos, más bien lloró y los abrazó, y les dijo “no se preocupen, pues no me enviasteis vosotros acá, SINO DIOS que lo encaminó todo para bien”. El vio la mano de Dios operando, aun en las peores circunstancias de su vida.

Es importante tener muy presente, que como familia vamos a atravesar caminos difíciles y que no todo será color de rosa, y así podremos enfrentar algunas veces, escasez de algunas cosas materiales, falta de dinero, y que no todos nuestros gustos serán satisfechos en todo momento. Miraremos inevitablemente hacia el vecino del frente o de al lado, y tendremos la tendencia o tentación de comparar nuestra situación con la de ellos, y tal vez sentirnos amargados o menoscabados porque en primera instancia no entenderemos el asunto.

¿Cómo fue posible que José y el apóstol Pablo pudieran soportar tales circunstancias difíciles sin llenarse de amargura o desertar de su fe en Dios? Una razón fue su confianza en la soberanía de Dios. Algunas veces entendemos que la soberanía de Dios significa que todo lo que sucede, bien sea una enfermedad, o aun la muerte misma es porque Dios así lo quiere y nada más. Asumen que todo acto o pensamiento en el plano físico o moral, es el resultado directo de la obra de Dios porque a Dios le da la gana de hacerlo.

Dios no es quien hace ocurrir todas las cosas, pero reina sobre todo. Su soberanía consiste en que El puede usar todas las cosas que sucedan para un fin determinado. El entreteje cada hecho en su gran propósito para nosotros como familia, sin importar las intenciones de aquel o quienes tengan malos deseos para dañarnos. Algunas cosas que suceden en la familia, buenas o malas, se deben a nuestras actitudes ante situaciones en que debemos hacer decisiones importantes. La forma en que decidamos no las ordena Dios, sino que son el resultado del uso de nuestro libre albedrio. Pero Dios siempre intervendrá en que El permitirá las consecuencias lógicas de nuestras decisiones.

Cuando confiamos en Dios, todo pasa por el cedazo o colador de su amor, y siempre hará que todo obre para bien nuestro, o redunde para nuestro provecho, aun las consecuencias de nuestras malas decisiones. Por eso Satanás se frustra con las vidas de aquellas familias que deciden confiar en la soberanía de Dios y se esmeran por agradar a Dios en todo lo que piensan, dicen o hacen. Dios siempre hará que en su soberanía, todo lo negativo que el diablo o nuestros enemigos enfilen contra nosotros, se conviertan en bendición para nuestra familia.
Algunos se irritan o se llenan de amargura cuando no todo sale bien de acuerdo a sus deseos, y se quejan de las circunstancias difíciles, y así envenenan el ambiente familiar con discusiones, pleitos y hasta insultos. Pero debemos entender que la madurez moral y espiritual se forja en medio de las dificultades y pruebas que nos sobrevienen cuando aprendemos a descansar en la soberanía de Dios.

En Romanos 8:28 el apóstol Pablo nos enseña que podemos tener confianza en la soberanía de Dios, reconociendo su suficiencia. Podríamos parafrasear la declaración de pablo de los versos 35 al 39 así: “Me podrán encarcelar, me podrán maltratar, insultarme, abandonarme para que muera de hambre, hasta me podrán tirar al mar mediterráneo y dejarme allí que me ahogue, pero hay una cosa que jamás podrán hacerme, separarme del amor a Cristo y dejar de confiar en El.”

No importa lo que tengamos que soportar como familia, Dios estará con nosotros y nos fortalecerá. No importa cuán difícil sean nuestras circunstancias, Dios las usará para nuestro bien siempre. El nos llevará a la madurez, a la plenitud, de acuerdo a sus normas, porque en su soberanía El sabe que es lo mejor para nuestra familia. Dios no produce mercancía defectuosa, ni existen cristianos de segunda, solo los que se atreven a vivir dentro del plan y la soberanía de Dios . Nadie puede pasar por este mundo sin lastimarse o hacerse cualquier herida, lo que tenemos que cuidar es que no se nos infecte. Dios siempre estará atento a la familia que le ama y le busca de todo corazón para que su soberanía se cumpla en nosotros.

Rvdo. Pedro Pablo Flórez P.
Pastor de la Iglesia Cuadrangular de Calle Q- Panamá

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