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El creyente recibe vida espiritual al creer en Cristo y tener parte en los beneficios redentores de su muerte en la cruz.  (Mateo 6:54-57)

Esa vida espiritual se nutre permaneciendo en Cristo y obedeciendo su palabra.  Jesús dice que: «las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida».  Así que, participamos de Cristo al tener fe en él y recibir su palabra con toda reverencia y disposición del corazón para obedecerla y ponerla en práctica diariamente.

Alimentarse de la Palabra de Dios no es leerla solo en el culto y escuchar el mensaje a medias, pues muchos no escuchan la predicación completa por estar conversando con otra persona o estar viendo el celular.  Es por eso que tenemos las iglesias llenas de creyentes débiles en la fe y con un testimonio mediocre o que le dan más importancia a las actividades sociales o la televisión, que a la asistencia a la casa de Dios.

Jesús es el Pan de Vida, él es la Palabra Viva, él es el sustento de la vida espiritual del creyente, por eso él dice: «No sólo de pan vivirá el hombre, más de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Mateo 4:4)»

El creyente que no le da importancia debida a la palabra de Dios, la Biblia, jamás crecerá espiritualmente, y esto no se refiere a solo escuchar mensajes o tener estudios bíblicos de cualquier índole, o seminarios de capacitación bíblica, sino obedecer y permanecer en estricto cumplimiento de lo que Dios exige y pide a su pueblo.

No podemos decir que tenemos la vida de Cristo si vivimos conforme a nuestros caprichos y rebeldía a ciertas enseñanzas de la Palabra de Dios, como es el evangelizar, guardarnos del adulterio, de la fornicación, odio hacia otras personas, o diezmar solo cuando nos de la gana o como a nosotros nos parece; y no somos sinceros con Dios y dejamos de tomar la Santa Cena o negarnos a servir a Dios en las necesidades de la iglesia.

Nuestra salvación se perfecciona cuando dejamos que el Espíritu Santo tome el control de nuestra mente y sentimientos y nos ayude a pensar conforme a la Palabra de Dios que es el pan de vida y nos enseñe a vivir de acuerdo a nuestros sentimientos carnales; sino conforme al corazón de Dios.

Cada vez que asistas al templo, acércate más para oír y atender la palabra de Dios que es el pan que alimenta nuestra vida.

Rvdos. Pedro Pablo y Tella Flórez
Pastores Iglesia Cuadrangular de Calle Q
pastor@iccqpanama.com

 

 

 

 

 

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